Materialidad
Los bioproductos de SOIL están compuestos 100% biopolímero que utiliza componentes vegetales como el almidón de maíz y polímeros biodegradables obtenidos a partir de materias primas renovables.
Estos biopolímeros poseen la capacidad de ser compostados para convertirse en un fertilizante hecho de sustancias orgánicas, mediante un proceso de compostaje industrial. En tan solo 180 días se biodegradan, por lo que predomina un ciclo de vida circular: de la tierra a la tierra.
La biodegradabilidad y compostabilidad del bioplástico están certificadas por prestigiosos laboratorios, bajo los más importantes estándares a nivel mundial. En el sector de los biopolímeros , la norma europea EN 13432 es la referencia técnica más importante para fabricantes de materiales, autoridades públicas, compostadores, organismos certificadores y consumidores.
CERTIFICACIONES
Están certificados bajo los estándares más rigurosos a nível mundial por laboratorios prestigiosos para garantizar la calidad, la viabilidad y la sustentabilidad de los materiales y los procesos productivos.
¿Qué es el compostaje?
El compostaje es una técnica que imita a la naturaleza en el proceso de la descomposición, que se produce cuando las plantas y restos orgánicos animales se acumulan en el suelo y se descomponen, gracias a los insectos y microorganismos, para transformarse en nutrientes para las plantas. El hombre ha utilizado este proceso natural para su beneficio, recreando las condiciones necesarias y dando lugar al compost, un abono de elevada calidad.
Algunas ventajas de compostar:
- Obtenemos un abono de elevada calidad para nuestras plantas, sin ningún tipo de producto químico.
- Permitimos la continuidad del ciclo de vida, ya que alimenta a las especies vegetales, las que posteriormente serán el sustento de las variedades animales.
- Reducimos la cantidad de basura que acaba en vertedero o incineradora.
Las ventajas para el medio ambiente son evidentes; en promedio, una bolsa de basura convencional incluye un 50% de materia orgánica, la cual podría ser compostada para volver a la tierra como fertilizante, facilitando el desarrollo de plantas y cultivos. Los números son claros: con 100 kilogramos de residuo orgánico es posible obtener 30 kilogramos de abono natural.
